Esta vida es sobre las decisiones que tomamos, pues de ellas se forja el camino que será tu destino y como creo haber expresado claramente ya varias veces, cada mínima acción tiene un reacción (incluso amarrarse los cordones de los zapatos), así que somos nosotros los verdaderos culpables de cada una de las cosas buenas o malas que nos suceden, pues indirectamente, nosotros escogimos.
A mí, en lo personal, no me gusta perder oportunidades.
Detesto sentir que no recorrí un camino diferente que quizá podía aportarme algo, me gusta saber que realmente lo he intentado todo y que estoy satisfecha con haber escogido lo que yo consideraba mejor.
Pero a veces no es así. A veces tienes dos caminos y debes escoger y no puedes echar marcha atrás, no puedes probar todo lo demás para escoger, debes decidir y arriesgarte... decidir si saltas o no al vacío de aquel gran acantilado al que tanto le temes, pero que tanto admiras. Y no hay soga que te ate a poder subir de nuevo e irte por otro camino, solo tienes una oportunidad y debes aprovecharla, pues tampoco es eterna.
¿Cómo sabes que hiciste lo correcto? ¿Cómo sabes si fue prudente lanzarse al acantilado o si es prudente ir por el camino seguro que ya conoces? ¿Cómo puedes no arrepentirte si aunque tienes opción, realmente no puedes saber que perdiste?
No me gusta perder oportunidades, detesto sentir que deje ir algo que tal vez pudo ser el camino correcto, no sé si me pueden entender, pero es una mala sensación.
Hoy tomé una decisión... bueno, ayer, son pasadas las 12:00am, pero ustedes me entienden.
Tome una decisión y estar delante de una persona que te importa y tener que mantener la compostura para no dejar que se refleje lo mucho que te cuesta decir aquellas palabras, es difícil, duele y al final te deja un vacío todo el día mientras piensas en el daño que causaste y solo quieres decir lo que de verdad sientes... aunque no sea lo correcto, aunque te recuerdes constantemente el porqué tomaste esa decisión.
Hoy tomé una decisión y la verdad trato de no arrepentirme y no sentir que me equivoque, pero la llevaré porque todas mis decisiones me llevaron a este final y debo aceptarlo, debo aceptar mi culpa y aunque duela, llevarla en silencio desde ahora, hasta que mi corazón decida que puede perdonarme por hacer esto.
Nunca podremos tener la razón en todo, en algún momento debemos equivocarnos y aprender de eso, solo que hay cosas que de verdad te gustaría cambiar... y poder hacerlo y saber que no debes, quizá eso es lo peor.
Mi lección de todo esto es que hay que pensar mucho antes de hacer o decir algo y tratar al máximo de evitar herir a alguien, nadie merece sufrir por causas ajenas y sentirse culpable respecto a ello. Todos merecen un poco de consideración, como mínimo.
Y mucho amor, algunas personas merecen lo mejor de ti... bríndaselos mientras puedas.
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Atte: Tachy.
PD: No hay que meter un cuchillo en una tostadora, esa decisión tampoco tiene marcha atrás. Por si acaso.