lunes, 27 de febrero de 2017

Ellos también pierden

Hoy me he dado cuenta de algo muy importante. Bueno, llevo pensando en esto varios días, pero hoy finalmente llegue a una conclusión:

Ellos también pierden.

Bien, procederé a explicar, ya que obviamente eso no aclara nada.

Una parte fundamental de la vida es entablar relaciones de todo tipo: familiares, laborales, de amistad, amorosas, pasajeras, etc. Y aunque sea una actividad que se realiza a diario al convivir con las demás personas, solo unas cuantas de estas, son realmente importantes para nosotros. Como los miembros más cercanos de tu familia, tus mejores amigos, tu pareja actual o quien sea por quien sientas un aprecio superior.

Para que estas personas sean importantes, suelen pasar por un proceso, ya sea de tiempo o de acciones o ambos. Voy a dejar fuera los casos familiares pues son los más evidentes y comunes. Pero si no enfocamos en un amigo o una pareja, es diferente. Usualmente un amigo se hace a través del tiempo y las cosas que se comparten mutuamente hasta que decides que es una persona en la que puedes confiar. Y con una pareja, pones a prueba a esa persona hasta que demuestra que puedes darle el tiempo.

Y así poco a poco tu vida se llena de personas que valoras. Ustedes lo saben, todos hemos hecho esto.

Quiero centrarme en cuando estas relaciones cercanas a nuestras vidas, se terminan.

Resulta que cuando alguien es muy cercano a ti y por diferencias se termina esa amistad o relación, son golpes duros. Y hay muchos puntos de vista para este tipo de situaciones.

Puede ser que se termino porque la otra persona te fallo de alguna manera o cometió una falta que te ofendió y decidiste cortar sanamente, pero cortar. También puede ser tu fallaste en algo (sea mínimo, máximo, con intención o sin intención) y esa persona decidió cortar sanamente. También es muy probable que ninguna situación termine sanamente, también puede ser algo cruel e hiriente por cualquiera de las dos partes.

Existen muchas probabilidades y los motivos o razones son infinitos.

Pero de cualquier manera, hay algo que, sea cual sea la situación, siempre va a suceder, sea tarde, temprano, consciente o inconscientemente, vas a sentir.

Y es el dolor o vacío cuando nos damos cuenta que esa persona con la que compartimos tanto, ya no está, que lo que había no existe y que tal vez nunca vuelvas a tenerlo de nuevo o que jamás volverás a sentir eso con alguien más. Y esa es la peor parte.

Cuando llegamos a esta fase, miles de cosas pasan por nuestra mente, recuerdos, deseos, tristezas y buscamos una manera de explicarlo, quizá incluso de culparnos o de aferrarnos a lo que queda de lo que algún día fue, porque es difícil desprenderse de algo que ya hacia parte de ti. Y te duele y quieres romperte, llorar, gritar, enloquecer y solo piensas y piensas en lo que perdiste, sea o no tu culpa, sea por la razón que sea, porque duele.

Pero ellos también pierden.

Sí, quizá en este momento estas tan roto que solo puedes pensar en lo que perdiste, o quizá puedes estar tan enojado que no quieres ni escuchar del tema, quizá estás tan resentido que solo buscas descargarte con alguien más, quizá estas siendo indiferente porque te es más fácil... pero dolerá. Y a esa persona también le sucederá, también le dolerá, porque no se pueden olvidar una amistad o una relación que fueron importantes tan rápido o fácil, lo más probable es que jamás lo olvides.

Así que cuando llegues a la etapa de realización, donde ya pasaste por todas las demás etapas y te des cuenta que ellos también perdieron todo lo bonito que tenían, sea por la razón que sea, te darás cuenta vales mucho más, que aunque esa relación fue importante para ti, debes ser fuerte y seguir adelante.

Seguir sonriendo.

Y entonces, si era algo real lo que existía, la vida se encargará de reunir esa amistad o relación de nuevo. Y si no... recuerda que la vida pone y quita por algo.

Las cosas suceden por algo y si perdiste a alguien importante, fue para aprender una lección.

Y solo sigue.


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Atte:
Con muchos ánimos de seguir,
Tachy.

jueves, 23 de febrero de 2017

Difícil

Creo que una de las cosas más difíciles en la vida es tratar de complacer a todos, tratar de ser tan bueno que dejas de ser tú.

Y digo que es una de la más difíciles porque es algo que se hace con la mejor de las intenciones pero que te puede afectar a ti y tratar de llevar ambas cosas no es sencillo.

Yo soy una persona que deja todo de sí misma porque las personas a mi alrededor estén felices, para que estén satisfechos y no se decepcionen de mí y a consecuencia de ser así, me he ganado varios sermones de como debo pensar más en mí misma y no poner al mundo entero antes que a mí, sermones que he valorado y apreciado, pero que me cuestan llevar a cabo.

Lo curioso es cuando lo haces.
Allí es donde te das cuenta quienes están contigo.

Resulta que en mi vaga experiencia, las pocas veces que he sido egoísta y he tomado decisiones por mí y para mí, las mismas personas que me dieron este consejo, fueron los primeros en señalarme de ser una mala persona. ¿Entonces porque me decían esos consejos como si de verdad les importara que yo me valorara si cuando los tome, me dieron la espalda?

Aún no descubro si fue porque era lo que yo tenía que oír en mi momento y ellos lo dijeron para hacerme sentir mejor o sencillamente lo decían porque sabían que me cuesta ser así y para su propio beneficio, me preferían sumisa usando la ley de la inversa.

Tal vez ambas o tal vez hay otra posibilidad...
Es probable que jamás lo sepa.

El punto es que esta clase de cosas hace también que sea muy difícil tratar de ser tu mismo y hacer las cosas bien por los demás.

¿Cómo es posible que dos cosas que son buenas no puedan llevarse bien? ¿O es que yo no he desarrollado la técnica? ¿O será porque son en diferente ámbitos?

No lo sé, no lo entiendo.

Me gustaría que fuera un poco menos difícil, porque a veces cansa y quieres solo rendirte...
Pero siempre hay que seguir.

Bueno o malo, hay que seguir, es mi propio consejo y debo seguirlo.


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Atte: Tachy.