martes, 19 de septiembre de 2023

La imposibilidad del amor

He sido una romántica empedernida toda mi vida.
Desde que tengo uso de razón he estado enamorada de la idea del amor.

Debo decir que no entendía nada del amor, solo me ilusionaba verlo en películas y leerlo en novelas que me hacían sentir especial, que me hacían creer que algún día iba a estar tan llena de todo esos sentimientos y todo ese cariño que no iba a necesitar nada más en la vida.

Obviamente, ahora sé que así no funcionan las relaciones.
Debo decir que habría sido bueno que alguien me lo explicara antes. Sé que nadie aprende porque otro se lo cuente, pero habría sido bueno saberlo mucho antes.

No solo por la desilusión que implica darte cuenta que tu idea del amor está terriblemente lejos de la realidad, sino por evitar las experiencias que te hacen darte cuenta de ello. Porque no suelen ser bonitas.

Habría sido bueno ir un poco más precavida en lugar de meterme de cabeza de lleno a esas situaciones, solo porque creía saber lo que hacía.
Igual puede que no sirviera de nada, la verdad. Soy impulsiva de naturaleza, lo más probable es que no hubiese hecho caso a nadie.

La cuestión es que luego de varias experiencias fallidas, mucha autoreflexión y análisis de las relaciones que me rodean, hoy día soy una adulta que sabe que el amor no es fácil de conseguir y mucho menos de mantener. Que sabe que el amor va mucho más allá que sentir atracción por alguien, que estar enamorado, que ver tu vida entera con alguien.

Y tener tan claro esto es incluso peor cuando tengo muy definidas mis expectativas y sé lo que merezco. Porque al final acaba generando un sentimiento de desazón en mi mente y corazón que me recuerda que, tal vez, nunca logre conseguir algo así.

Suena pesimista y lo primero que suele decir cualquier persona a la que le expreso estos sentimientos es que aún soy muy jóven, que todo mejora, que algún día sucederá.
Quizá tienen razón.

Pero ellos nunca van a entender lo que se siente darlo todo, tener ese deseo en ti, salir con personas que no se cansan de repetirte lo maravillosa que eres pero que nunca se quedan, saber que nunca has sido la prioridad, que nunca te han escogido, que siempre eres excepcionalmente buena pero nunca lo suficiente para ser a la que escojan.

Nunca soy a la que escogen.
Y no creo que nadie nunca lo haga.
Y no es pesimismo, es mi realidad.

Quisiera aún tener la ilusión de que será diferente. La ilusión duele y lastima pero siempre tiene ese sabor agridulce de una remota posibilidad brillante.
La absoluta certeza de la imposibilidad del amor en mi vida no duele... no duele porque no se puede lastimar lo que no existe.
Así que al final solo queda un vacío.
Un vacío que a veces se llena de lágrimas por lo que nunca será.


.


Atte: Tachy.

viernes, 19 de mayo de 2023

Duele

Hay tantas cosas que se me quedan atoradas en la garganta cuando me siento a pensar en todo lo que quisiera decirte. Porque quisiera soltarlo todo, decir cada mínimo pensamiento que se me cruza pero simplemente no sé de qué sirve. Porque acepté hace mucho tiempo que nada de lo que yo diga o haga va a cambiar lo que pasó y mucho menos va a hacer que me entiendas o cambies.

Y es que no puedo pretender cambiarte. No puedo pretender que solo por mi dolor tu vas a cambiar la esencia de quién eres. Solo duele y estoy tratando de aceptar el hecho de que va a doler toda la vida. Siempre va a existir ese pedacito en mi corazón que se lamenta lo sola que me siento cada que pienso en ti.

Es lo único que siempre quisé, ¿sabías? Solo quería que estuvieras ahí. Solo quería que escucharas las pendejadas que tenía por contar, las amistades que me lastimaron, los chicos que me rompieron el corazón, las cosas que no entendía y los sentimientos que estaba descubriendo. Solo quería saber que contaba contigo. Solo quería poder llegar a casa a pedirte un abrazo y llorar contigo porque había tenido un mal día y que me dijeras que todo iba a estar bien y que me querías. Solo quería tenerte.

Todo pasa en desorden en mi cabeza. No hay una línea de tiempo cronológica ni una situación específica que nos haya roto. Todo duele, todo sucede al mismo tiempo y odio todo.

Odio que te hayas ido cuando yo apenas tenía consciencia para recordarlo. Odio el día que me miraste arrodillada llorando en una esquina de mi cuarto porque alguien me había lastimado y solo pudiste decirme: "mire cómo la dejo" y te fuiste. Odio el día que quisiste culparnos a mi hermano y a mí de ser groseros y que por esa razón ibas a perder al "amor de tu vida". Odio el día que me encontraste llorando porque mi mejor amiga me había tratado mal y dijiste que era una bobada. Odio el día que te conté que un idiota había estado en mi cuarto y me había tocado y solo dijiste "ya sabía que algo así iba a pasar" y nunca me preguntaste cómo estaba. Odio el día que te encerraste en el baño a cantar una despedida en vez de salir a darme un abrazo porque me iba. Odio el día que me culpaste y me hiciste sentir como si fuera una prostituta por empezar a crecer y descubrir mi vida sexual. Odio el día que me llamaste asesina. Odio el día que dejaste que tu pareja lastimara a mi hermano y no hiciste nada. Odio el día que mentiste sobre los golpes que tenías en las piernas para defender a un hombre. Odio el día que apareciste en mi sala después de cuatro años y uno de tus primeros comentarios fue decirme lo gorda que estaba. Odio el día que te pedí nadar conmigo en la piscina, dijiste que no y un rato más tarde lo estabas haciendo con la hija de tu amiga, mientras yo miraba. Odio el día que te enojaste porque no había terminado de limpiar y me golpeaste con una vara de cortina en la espalda. Odio el día olvidaste mi cumpleaños y te fuiste todo el día a visitar a tu pareja, sin una felicitación, ni regalo, ni pastel. Odio el día que me dijiste que estabas orgullosa de la mujer en la que me he convertido cuando una de las principales razones de ello es que tú no estuviste para mí en mi peor momento.

Me dejaste sola tantas veces que realmente no puedo decidir en qué momento el daño se volvió irreversible. ¿Sabías que me siento sola todo el tiempo? ¿Sabías que aunque sé que tengo personas que me quieren y a las que les importo me siento como un constante fastidio para todos y siento que nunca cuento con nadie? ¿Sabías que todas las veces que alguien me ha dejado de lado siento que es mi culpa? 
Tú me dejaste sola. Estabas ahí, te veía todos los días y aún así, me dejaste sola.
Casi hubiese preferido que la única distancia entre nosotras fuera la física, pero verte cada día y sentir que no podía hablarte de nada fue peor.

No sé de que sirve decir todo esto. No sé de que forma nada de lo que escriba pueda cambiar algo. No sé que signfica ese mensaje que me enviaste. No sé porqué estás pidiendo perdón. No sé que quieres de mí.

Lo intenté por mucho tiempo. Intenté entenderte, intenté estar ahí, arreglar el vínculo. Intenté justificarte. Intenté pedir perdón por cosas que creí que eran mi culpa. Intenté ser la niña, joven y mujer que tú querías que fuera para que pudieras estar orgullosa de mí, para que me quisieras...

Solo quería que estuvieras ahí, que me escucharás, que me aceptarás, que me quisieras.
Me diste todo: un techo, comida en la mesa, ropa, educación y varias estupideces que alguna vez quisé y pedí. Y aún así no tuve nada de ti.

No sé cómo perdonarte. No porque no quiera, porque es lo único que quiero, odio vivir con tanto enojo, ira y dolor por cada pensamiento que tengo de ti. Solo no sé cómo. No sé cómo dejar ir tanto dolor, no sé cómo rencociliar la idea que esperaba de una mamá a lo que realmente he tenido. No sé, te juro que no lo sé.

Me lastimaste y estoy segura de que yo a ti también. Estoy segura de que para tí fue muy difícil aprender a ser mamá con una hija que no sabía quedarse callada, que tenía una opinión para todo, que siempre fue muy liberal y que tenía un carácter tan parecido al tuyo. Estoy segura que en medio de mi crecimiento y de descubrir quién era yo, te cause estrés, dolor y mucho daño. No te culpo por no saber cómo ser mamá, no creo que nadie sepa cómo hacerlo. Ya te he pedido perdón por el daño que ocasioné, por las palabras mal dichas y por todas las veces en las que crucé la línea. Estaba aprendiendo, yo tampoco sabía nada de la vida.

Siempre esperé una disculpa por tu parte, siempre quisé que te acercarás a mí y reconocieras el daño que causaste, a mí y a mis hermanos y nos pidieras perdón. Siempre quisé que cambiarás para poder por fin tener una buena relación, que es lo único que siempre he querido. Y siempre supe que nunca iba a pasar. Siempre supe que tu forma de ser, quién eres, simplemente no te permite hacer algo así y lo había aceptado.

Así que no sé ahora que hacer con tu disculpa. No sé ni siquiera porqué te estás disculpando. No sé cómo lidiar con esto porque ya me había acostumbrado a tenerte en un cajón de mi mente, guardada bajo llave para poder vivir mi vida sin ahogarme cada vez que algo me recordaba a ti. No sé que se supone que debo hacer ahora, solo sé que duele.

Duele tener que revivir todo esto, duele querer gritarte todo esto y hacerte ver lo mucho que me lastima. Duele la sola ilusión de esperar que esta vez lo entiendas, que algo cambié. Duele y duele mucho. Duele en el alma, duele como si me hubieran abierto el pecho y me hubieran desgarrado y lo hicieran una y otra vez sin cesar. Duele.

Me rompiste el corazón de una forma en la que ningún hombre jamás podrá hacerlo. Nadie jamás podrá lastimarme hasta la más profunda fibra de mi ser porque eso ya está hecho.

Y no sé que va a pasar, porque no quiero vivir así el resto de mi vida pero tampoco sé que hacer. Solo sé que a pesar de todo te amo, quizá por eso es que duele tanto.
Y es lo único seguro que te puedo decir.


.


Atte: Tachy.

sábado, 22 de abril de 2023

No sé querer de a poco

Solía decir constantemente que sentía que nadie nunca me había amado, hablando desde un punto de vista romántico.
Creía que ninguna de las personas con las que había tenido una relación, incluso algunas con las que no, me habían llegado a querer y tener un aprecio, pero no amar. No en serio.

Hoy me he dado cuenta que simplemente no me amaban de la misma forma en la que yo los amé. Debo aceptar que algunos, de hecho, no me amaban. Pero otros sí, solo que no fue cómo yo pensé que funcionaba todo eso de amar a alguien. Solo porque no se parecía a mi forma de hacerlo.

Soy de esa clase de personas que no tiene un filtro. Una vez que alguien ha sabido entrar a mi corazón, me dedico a dar amor incondicional, sin pensarlo ni dudarlo, sin miedo a dar absolutamente todo lo que pueda de mí. Esa persona se convierte en mi prioridad, mi templo, mi horizonte. No sé querer de a poco, no sé ir despacio.

He aprendido a llevarlo para no espantar a nadie, ya que decir algo así de entrada puede asustar a cualquiera, pero siendo honesta, no creo que lo haya ocultado muy bien. Y es porque en realidad no me importa demostrarlo. No me importa escribir en el cielo lo mucho que amo a alguien. No me gusta disimular.

Nadie me ha amado así. Nadie nunca me ha convertido en el faro de su vida, su guía, su luz. Nadie me ha amado como yo amo.

Realmente no culpar a nadie, la forma que todos tenemos de amar es tan diferente y varia dependiendo de cada persona que sería injusto compararlo siquiera. Así que no es que me entristezca esto, porque al menos puedo decir que sé con seguridad que al menos me han amado.

Lo que me entristece es que no sé si alguna vez alguien me amará como yo. Puede que sí, puede que simplemente no he encontrado a la persona que sea así. Pero no deja de sentirse como si eso no fuera a pasar nunca, como si todos estuvieran tan preocupados en reservar sus sentimientos y pensamientos que no se atreven. Porque no creo que seamos pocos los que queremos así.
Creo que somos muchos.

Si no, no tendría sentido que sea la forma más común de desmotraciones de amor que vemos en películas, libros, series, novelas, etc. 
Creo que solo que solo estamos asustados.

Creo que a todos nos han lastimado tanto que hacemos todo lo posible por esconder todo ese amor que quisieramos desbordar. O quizá solo es miedo a que si mostramos todo, nos lastimen. O quizá solo es miedo y ya. Miedo al que pasará después de dar tanto.

Yo perdí ese miedo hace mucho tiempo, por eso ahora no me cuesta para nada decirle sin temor a la persona que amo, que lo amo y que quiero todo con él. No me quita nada, no me da nada, solo es mi forma de ser, mi honestidad transparente y clara como el agua. Y se siente bien.

Sin embargo, entiendo perfectamente porque muchos prefieren no hacer algo así. Entiendo que puede ser aterrador.
Solo quisiera vivir en mundo dónde seamos más libres de expresarnos sin temor, de amar sin condiciones y de ser quiénes somos sin miedo al rechazo. 

Me entristece no saber si alguna vez alguien me amará tanto, pero no pierdo la fé. Si yo lo hago, estoy segura de que allá fuera debe existir alguien que tampoco tenga miedo a amar así.

Ya lo veremos.


.


Atte: Tachy.

miércoles, 19 de abril de 2023

Cuando veo todo ese amor falso por ahí...

No tengo ninguna autoridad para definir lo que es el amor.
He leído al respecto, he visto cientos de películas, conozco muchas parejas, yo misma he estado en unas cuantas relaciones amorosas y aún así no me siento con ningún tipo de conocimiento superior al respecto.

Puede que sea algo muy personal. Puede que todos tengamos un concepto tan diferente del tema que por eso cada versión que consumimos es diferente a la anterior. Y supongo que eso es algo válido, lógico y respetable.

Pero no puedo evitar sentirme molesta... ofendida por esto. No puedo evitar ver muchas de las muestras de amor de otras parejas como falsas, carentes de algo más profundo y sincero. Me molesta notar que hay tantas personas perdiendo el tiempo en amores que no llevan a nada. Saber que siempre hay alguien aprovechándose de otro mucho más honesto que ellos. Conocer a seres humanos con bonitos sentimientos que nunca encuentran nada ni remotamente cercano al amor. 

No sé porqué me importa, solo sé que se siente como una ofensa.
No porque me afecte, sino porque me entristece el alma. Lo desahuciada que me hace sentir la simple idea de que no existe tal cosa como "amor de verdad", no lo puedo explicar.

También es cierto que nos han vendido la idea desde siempre. Desde pequeños, con todas esas películas y sus finales felices, dónde el amor y la amistad siempre triunfan al final, nos han creado esta idea ilusioria de que es un ideal a perseguir en la vida, sin el cuál no podemos ser completamente felices.

Supongo que eso es una buena razón para que exista tanto amor a medias. Supongo que muchos prefieren contentarse con la idea de tener algo que no tener nada en absoluto. No lo sé.

Personalmente, debo decir que he hecho un análisis de mis sentimientos al respecto del amor y tengo claro varias cosas.
La primera, que no lo necesito. Incluso me atrevería a decir que definitivamente me va mejor sola.
Lo segundo, que lo quiero. Honestamente anhelo la oportunidad de tener algo completo y real con alguien, es algo que deseo para mi vida.
Y tercero, que no estoy dispuesta a aceptar menos de lo que considero un amor verdadero.

No voy a extenderme tratando de explicar lo que considero un amor real porque, como dije antes, creo que es algo muy personal. Solo diré que lo tengo clarísimo como el agua.
Y sé que es tan raro, tan poco común que puede que nunca lo encuentre.

Si soy honesta, eso me causa una tristeza extraña porque no dejo de tener fé. Sin embargo, prefiero morir sabiendo que nunca se dió, a vivir en una mentira solo por tener algo con lo que llenar ese espacio en mi vida.

También sé que suena pesimista y que muchos dirían que soy demasiado joven para dar tales afirmaciones drásticas. No me importa. Prefiero una vida entera buscando y a la espera de ese amor que me mueva hasta la última fibra de mi ser, a sentirme atrapada en una de esas relaciones mediocres y falsas que hoy en día no dejo de ver en todas partes.

No juzgo a nadie. Todos tenemos nuestras razones y somos libres de decidir que es lo que queremos y aceptamos. Lo respeto, lo entiendo. Solo... yo quiero más.

Quiero más que una colección de experiencias fallidas. Quiero más que un fin de semana divertido. Quiero más que palabras bonitas. Quiero más que alguien con quién pasar el rato.

Ahora sé que no estoy pidiendo demasiado. Solo no estoy dispuesta a aceptar menos.

No sé si suceda, tal vez un día ni siquiera recuerde cómo se sentía estar a la expectativa, ya sea porque tendré a ese alguien a mi lado o porque ya no me importe más llegar a tenerlo.
Puede que solo esté siendo dramática, puede que ni siquiera sepa de que estoy hablando.

De momento me dedicaré a apreciar cada momento. Nada de esto me quita el sueño y tengo una buena vida que vivir. Lo que suceda después ya se verá, solo sé que será dentro de mis límites o no será, y eso está bien.


.


Atte: Tachy.

miércoles, 29 de marzo de 2023

Te he extrañado

No es como si estuviera esperando algo.
Para ser honesta, no espero nada, ni de ti ni de nadie.
Solo te extraño.

No estoy segura de si es un sentimiento racional o no. Tampoco podría decir que hay algún motivo o solo es mi mente divagando. Ni siquiera sé si puedo explicarlo... pero como muchas otras veces te he dicho: no pretendo dejar de ser honesta ahora.

Creo que puedo al menos ubicar el momento en el que empezó este sentimiento. Creo que fue hace unas dos o tres semanas.
Luego de terminar una relación que no iba a ningún lado, luego de recordarme que no necesito de nadie, luego de estar tranquila estando sola de nuevo... luego de eso te comencé a extrañar.

Es curioso cómo funciona el tiempo. La verdad es que cuando tu y yo terminamos, no te extrañé. Me dolió, te pensaba todos los días, me sentía vacía y triste y recuerdo haber amargado el día de algunos de mis amigos por hablarles de ti. Pero no te extrañé, no te quise devuelta. Quise que no te fueras, pero nunca quise que volvieras.

Aún hoy puedo decir que sigo sin tener ese sentimiento... de quererte de nuevo a mi lado. Solo te extraño.

Extraño lo que alguna vez tuvimos. Extraño nuestros chistes internos, bastante rídiculos y con muy poco sentido. Extraño nuestras largas conversaciones por teléfono. Extraño sentir que todo simplemente encajaba, como un rompecabezas que armabamos por instinto, sin siquiera mirar las fichas. Extraño nuestros desacuerdos y como ellos solo inspiraban más respeto mutuo. Extraño ese sentimiento constante de que podía decirte todo, hasta el más ínfimo de mis pensamientos. Extraño lo fácil que era hablar de las cosas incómodas. Supongo que lo extraño es la conexión que tuvimos.

Lo extraño de la forma que extrañas a alguien que quieres mucho y con el que no hablas hace mucho tiempo... solo preguntándote qué será de su vida y esperando que estén bien.

Debo decir también que aunque es un sentimiento tranquilo, me molesta un poco tenerte presente luego de tanto tiempo en el que ni siquiera tu nombre se me cruzaba por la mente. Escuchar canciones que me recuerdan a ti, sean las que te dedique u otras que ahora encajan más con nuestra historia. Es molesto porque me hace querer hablar contigo, contarte cosas de nuevo, decirte lo molesto que es pensar en ti. Y creo que queda claro como el agua que no planeo hacerlo... creo.

Te extraño.
Aunque no creo que vayas a leer esto pronto o tal vez nunca, de alguna forma quería dejartelo saber. Y que sigo aquí. Quería recordarte que nuestra última conversación sigue vigente, que sigo fiel a cada palabra que te dije. Si es que eso importa en algo para ti.

Honestamente, espero que estés bien.
Y espero que de vez en cuando pienses en mí.


.


Atte: Tachy.

domingo, 19 de marzo de 2023

Sigo aquí, sigo viva.

Sentarme a tomarme el tiempo de leer todo lo que escrito en el transcurso de los últimos años me genera sentimientos que no soy capaz de explicar.

Nostalgia, tristeza, empatía, cariño, amor, diversión.

Sin embargo creo que el principal sentimiento que tengo en este momento es de paz. Paz y tranquilidad de saber que todos esos momentos difíciles por los que pasé y tuve el valor de sentarme a relatar en su momento, ya no me afectan.

Nadie te prepara para lo que es estar bien. Nadie te advierte del constante presentimiento de que tu vida está tan tranquila que en cualquier momento algo va a salir mal. Y mucho menos te advierten cómo sentirte cuando nada se derrumba, cuando las cosas mantienen su curso y tú estás... bien.

E incluso ese sentimiento de estar esperando que algo salga mal, tampoco me afecta ya. Realmente nada te prepara para estar bien luego de pasar años de tu vida pensando honestamente que jamás lograrías estar en paz y vivir una vida tranquila y estable.

Es malditamente hermoso.

Explicar como llegué hasta este punto es muy difícil, porque ni yo misma estoy muy segura de cuál es la clave. Lo mejor que puedo hacer es hacer un recorrido por todo lo que me ha llevado a estar aquí hoy escribiendo esto. No sé que tan esclarecedor podrá llegar a ser pero vale la pena intentarlo, así que, si tienes unos minutos para leer, esta ha sido mi experiencia...

.

Lo había olvidado, ¿Saben? Había olvidado lo doloroso que era estar mal. Leerme a mí misma contando como todo se sentía como el peso del mundo sobre mis hombros, sin saber qué hacer o a quién acudir; me duele más allá de lo que puedo describir porque recuerdo perfectamente estar sentada frente a esta misma computadora tratando de describir como me sentía. Y recuerdo claro como el agua como se sentía.

Recuerdo el dolor en el pecho, el llanto que te ahoga y las lágrimas que simplemente no se detenían. Recuerdo las incontables noches en las que no solo no podía dormir, sino tampoco podía parar de pensar. Recuerdo desear con todas mis fuerzas dormir para siempre porque era el único momento del día en el que podía apagar mi cerebro. Recuerdo lo doloroso que era despertar y ser consciente de que todo seguía igual y que tenía que afrontar otro día más.

Me sorprende mucho que en medio de todo eso, aún tuviera el valor de tratar de explicarlo. De sentarme a tratar de poner en palabras como se sentía todo aquello. Recuerdo estar tan deprimida que genuinamente no entiendo como podía escribir de ello. Pero lo hice.

Cuando digo que lo había olvidado no me refiero a que literalmente lo borrara de mi mente. Tengo demasiado buena memoria como para olvidarme de algo así. A lo que me refiero es que llevo ya cierto tiempo sintiéndome bien que simplemente no tengo presente el dolor que me ha traído hasta aquí. Estos últimos meses he experimentado cada vez más recurrente este sentimiento. El sentimiento de lo raro que es voltear a ver mi camino y saber que estoy mejor.

Escribo esto porque siento que es momento de darle un cierre. Para que deje de sorprenderme cada vez que algo me recuerde mi proceso, para que pueda avanzar y dejar todo esto como una anécdota más, no como el final de todo lo que puedo alcanzar en mi vida. Porque puedo llegar mucho más lejos, eso lo sé ahora. Ahora sé que todo esto solo es una historia más.

Una historia que no sé cuando empezó. Honestamente creo que siempre fue así. Siempre de una u otra forma mi vida estuvo involucrada en algún drama que me afectaba directa o indirectamente. 

Así que puede ser que empezara cuando mi mamá decidió dejarme e irse a vivir otro país cuando yo apenas tenía siete años y cómo, aunque seguía en contacto con ella, siempre se ha sentido como un abandono.
También puede ser que empezara cuando la mujer que me crió como su hija murió cuando yo tenía doce años y mi familia entera no supiera cómo lidiar con su perdida.
O cuando tuve que mudarme a otro país a vivir con mi mamá a raíz de lo anterior y descubrí que no era una persona amorosa y que, sin importar cuánto la quisiera, no se sentía como tener una madre. Yo tenía trece años.
También esa vez cuando por primera vez me acosaron en mi propia casa, en mi propio cuarto y aún así era "algo de esperarse" y nadie hizo nada. Yo aún tenía trece años.
Tal vez fue cuando a mis quince años empecé a descubrir y conocer mi sexualidad y fui acusada de puta por ello.
Siempre he pensado que fue a mis dieciséis cuando mi ex decidió que era buena idea engañarme, mentirme, manipularme y alejarme de todos mis seres queridos y que a raíz de ello acabe lastimando a muchas personas hasta que cumplí dieciocho.
La cumbre de todo fue cuando mis dieciocho el método anticonceptivo falló y quedé embarazada de mi ex abusador. Decidir abortar cuando iba en contra de todos los principios en los que me había criado, simplemente me destruyó completamente.
Huir de casa, volver a mi país de origen, abandonar la vida que había construido, dejar mis estudios y tratar de explicárselo a las personas que estuvieron para mí.
Convencerme que tenía que compensar todo lo que había hecho mal para demostrar que podían quererme y confiar en mí a costa de mi salud mental, sin pasar por el luto y deprimida; no ayudó.
Acostarme con chicos random que me sexualizaban solo para tratar de sentir que alguien me quería y volver a casa para sentirme usada y sola... a los diecinueve es demasiado con lo que lidiar.
Llegar al punto de quiebra a los veinte donde no me sentía bien con nada ni con nadie y considerar (de nuevo) el suicidio como opción fue lo que me acabo llevando a una cita de psicología y psiquiatría dónde acabaría pasando los próximos casi dos años de mi vida.
Muchas noches sin dormir, llorando, enfrentándome a mis propios pensamientos, cuestionándome todo lo que me había pasado, sintiéndome miserable, sintiéndome culpable, encontrando excusas y destruyéndolas, culpando a otros, asustada y aterrorizada, sin sentirme digna ni merecedora de amor, convenciéndome de que así sería el resto de mi vida.
Todo eso sin dejar de tener que levantarme todos los días a cumplir con mis responsabilidades, aprendiendo a ser adulta.

No recuerdo cuando las cosas empezaron a cambiar. Sé que fue en algún punto de mis veintiún años pero poco a poco todo eso... fue cada vez menos. Poco a poco empecé a llegar a acuerdos conmigo misma sobre las cosas en las que me sentía culpable. Poco a poco fui perdonando y soltando a todas las personas que me lastimaron. Poco a poco fui seleccionando y apreciando a las personas que estuvieron conmigo durante todo ese tiempo. Poco a poco empecé a apreciarme y a admirar lo valiente y fuerte que había sido con todo lo vivido. Poco empecé a notar mis patrones de comportamiento tóxicos que no me ayudaban y aunque no era capaz de cambiarlos inmediatamente, lo intentaba. Poco a poco aprendí a hablar de mis experiencias sin hacerlas un drama. Poco a poco empecé a burlarme de mis propios errores, en un plan sano y seguro, sin minimizarlo. Poco a poco, empecé a estar bien.
Incluso tuve una bonita oportunidad de estar con alguien durante ese tiempo. No funcionó por factores externos pero fue bonito saber que aún podía querer, que no estaba rota, que amar no me quitaba nada.
No sé cuando, no sé si fue la terapia, hablarlo con mis seres queridos, intentarlo cada día aunque no supiera porqué, fuerza de voluntad, tiempo, vida o todo lo anterior. Pero un día estuve mejor.

Así que esa es la historia que me ha traído a estar aquí sentada. En algún punto deje de ver las cosas como una tragedia y empecé a enfocarme en qué podía aprender de ello. En algún punto los recuerdos no eran tristes, solo recuerdos.

.

Debo decir que tiene mucho que ver con las personas que estuvieron conmigo. Creo que jamás lo hubiese logrado si mi padre no hubiese estado dispuesto a correr a llevarme chocolate cada vez que lo llamaba en medio de una crisis. Creo que jamás hubiese estado mejor si Niur no hubiera estado ahí para escucharme, sin juzgarme e incluso cargarme en uno de mis desmayos de embarazada. Creo que no lo hubiese logrado si mi tía no me hubiese dado la mano para escapar de mi casa cuando no podía soportarlo más. Creo que no hubiese llegado a dónde estoy si mi abuela no me hubiese defendido a capa y espada a pesar de no tener ni idea de todo lo que me había pasado. 
Creo que el amor incondicional de muchas personas es lo que me tiene viva hoy en día. Y ya se los he dicho, pero jamás me va a alcanzar la vida para devolverles tanto. Espero que lo sepan.

Han pasado muchas otras cosas. Muchas otras pequeñas lecciones que también me han ayudado a estar mejor. Cosas que si bien fueron importantes en su momento, como decidir que hacer con mi vida académica, la búsqueda de un trabajo y estabilidad económica, muchos idiotas que han querido lastimarme, aprender a amarme no solo como persona sino también físicamente e incluso dejar ir a personas; cosas que me enseñaron pero que hoy en día ya no me afectan, también pasaron.

La historia es muy larga y mucho más compleja de lo que puedo expresar aquí. Pero es solo eso, una historia.

Dolió, fue difícil, les juro que hubo muchos momentos en los que realmente pensé que no iba a lograrlo. Pero lo logré. Sigo aquí, sigo viva. De alguna u otra forma, lo estoy. Y no saben lo feliz que eso me hace.

Que sea una historia no significa que deje de importar. Todas esas cosas me convirtieron en la persona que soy hoy y las llevaré conmigo hasta el día que me muera. Pero no pesan. Ya no pesan. Aprecio y valoro todo lo que me ha pasado, agradezco eternamente haber sobrevivido porque aún me quedan muchas cosas por hacer. Todo esto me enseñó que no es lo que quiero que sea mi vida. No quiero que solo sea que logré superar la adultez joven de muchas tragedias y luego viví una vida tranquila.

Quiero mucho más.
Aún no sé cómo lo voy a hacer y tampoco tengo un plan. Solo me esfuerzo en trabajar todos los días de mi vida por lograrlo, por caminar a dónde quiero ir. Sé que lo voy a lograr, no sé cómo, pero lo haré.

Y es muy extraño escribir esto con la total confianza de estar diciéndolo de verdad. Anteriormente también escribí mensajes inspiradores de que algún iba a estar bien pero honestamente en ese momento no lo creía, solo era una esperanza muerta de alguien que se ahoga. Es muy extraño saber que lo que escribo hoy no es nada más que la honesta verdad de cómo me siento y cómo veo mi futuro.
Es raro que sea tan esperanzador. Pero así me siento y no voy a cortarlo ni un poquito.

Puede que haya otras historias, puede que la vida me tenga preparadas muchas otras crisis y malos momentos. Solo sé que cuando sea que sucedan, estaré más preparada para afrontarlos de lo que estaba cuando la vida se me fue al traste. 
Ya no soy una niña pequeña con una idea ilusoria del amor ideal, ni tampoco espero nada de nadie, ni siquiera de aquellos que siempre han estado. Ya no soy una adolescente radical que ve la vida en blanco y negro, ahora sé que hay muchos matices de grises y eso está bien. Ya no soy una joven aprendiendo a ser adulta, asustada de todo lo que la rodea y permitiendo que los demás le pasen por encima.

Ya no tengo miedo de ser yo misma.
Para mí, eso es suficiente.

Estoy a unas semanas de cumplir veintitrés. Se siente muy raro pensar que hace apenas un año todavía me afectaban muchas de esas cosas. Parece imposible que solo en un año haya logrado estar dónde estoy hoy. La vida cambia demasiado y muy rápido. Solo planeó seguir trabajando en mí, en mantenerme bien y en las cosas que quiero lograr. Estoy bien, finalmente estoy bien. 

Gracias a todos los que estuvieron para mí.
Gracias si te tomaste la molestia de leer todo esto.


.


Atte:
Siendo mi mejor versión,
Tachy.