miércoles, 29 de noviembre de 2017

Imaginación

Me cuesta expresar lo que pienso o siento.

Tengo tantas ideas, emociones y sentimientos al mismo tiempo que tratar de desenredar la bola de estambre que es mi mente es imposible a veces. Los pensamientos se cruzan unos con otros aún cuando no tienen nada que ver y lo mejor que puedo hacer es dejarme llevar; como el agua arrastra a las hojas que caen en la corriente de un río.

A veces nada tiene sentido y a veces todo lo tiene. 

La mente es un verdadero misterio y supongo que nunca vamos a entender porque tenemos todas estas ideas, imágenes, pensamientos, emociones... solo nos corresponde vivirlas. 

Si me preguntan. ni yo entiendo muy bien porque estoy escribiendo esto, solo es otra de muchas cosas que me pasan por la mente... querer decir que no entiendo porque pienso tanto.

Sería más fácil si no pensáramos en cosas que nos distraen o dañan... pero el ser humano es masoquista por naturaleza, quizá es nuestro karma... la consciencia. No sé, ya estoy divagando.

Mirando el lado positivo... a veces esas ideas locas son entretenidas. No sé ustedes pero yo suelo inventar historias bastante elaboradas a raíz de un pensamiento cualquiera y se vuelve una película hecha a medida del tiempo que te toma ir en bus a casa; y lo mejor es que yo puedo hacer lo que quiera, puedo hacer que pase cualquier cosa. 

Y al final también se sueña despierto.
Creo que son parte de lo que somos... o quizá estoy loca.

En todo caso: Es mejor tener una imaginación fuera de los límites a ninguna en absoluto.


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Atte: Tachy.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

Perder oportunidades

¿Cómo sabemos que escogimos bien?

Esta vida es sobre las decisiones que tomamos, pues de ellas se forja el camino que será tu destino y como creo haber expresado claramente ya varias veces, cada mínima acción tiene un reacción (incluso amarrarse los cordones de los zapatos), así que somos nosotros los verdaderos culpables de cada una de las cosas buenas o malas que nos suceden, pues indirectamente, nosotros escogimos.

A mí, en lo personal, no me gusta perder oportunidades.

Detesto sentir que no recorrí un camino diferente que quizá podía aportarme algo, me gusta saber que realmente lo he intentado todo y que estoy satisfecha con haber escogido lo que yo consideraba mejor.

Pero a veces no es así. A veces tienes dos caminos y debes escoger y no puedes echar marcha atrás, no puedes probar todo lo demás para escoger, debes decidir y arriesgarte... decidir si saltas o no al vacío de aquel gran acantilado al que tanto le temes, pero que tanto admiras. Y no hay soga que te ate a poder subir de nuevo e irte por otro camino, solo tienes una oportunidad y debes aprovecharla, pues tampoco es eterna.

 ¿Cómo sabes que hiciste lo correcto? ¿Cómo sabes si fue prudente lanzarse al acantilado o si es prudente ir por el camino seguro que ya conoces? ¿Cómo puedes no arrepentirte si aunque tienes opción, realmente no puedes saber que perdiste?

No me gusta perder oportunidades, detesto sentir que deje ir algo que tal vez pudo ser el camino correcto, no sé si me pueden entender, pero es una mala sensación.

Hoy tomé una decisión... bueno, ayer, son pasadas las 12:00am, pero ustedes me entienden.
Tome una decisión y estar delante de una persona que te importa y tener que mantener la compostura para no dejar que se refleje lo mucho que te cuesta decir aquellas palabras, es difícil, duele y al final te deja un vacío todo el día mientras piensas en el daño que causaste y solo quieres decir lo que de verdad sientes... aunque no sea lo correcto, aunque te recuerdes constantemente el porqué tomaste esa decisión.

Hoy tomé una decisión y la verdad trato de no arrepentirme y no sentir que me equivoque, pero la llevaré porque todas mis decisiones me llevaron a este final y debo aceptarlo, debo aceptar mi culpa y aunque duela, llevarla en silencio desde ahora, hasta que mi corazón decida que puede perdonarme por hacer esto.

Nunca podremos tener la razón en todo, en algún momento debemos equivocarnos y aprender de eso, solo que hay cosas que de verdad te gustaría cambiar... y poder hacerlo y saber que no debes, quizá eso es lo peor.

Mi lección de todo esto es que hay que pensar mucho antes de hacer o decir algo y tratar al máximo de evitar herir a alguien, nadie merece sufrir por causas ajenas y sentirse culpable respecto a ello. Todos merecen un poco de consideración, como mínimo.

Y mucho amor, algunas personas merecen lo mejor de ti... bríndaselos mientras puedas.


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Atte: Tachy.

PD: No hay que meter un cuchillo en una tostadora, esa decisión tampoco tiene marcha atrás. Por si acaso.

domingo, 30 de julio de 2017

Amar

Quisiera descargar todo mi peso mental en este escrito. Dejar guardado en papel todo lo que mi mente tiene y ya no sabe como mantener. Realmente no creo lograrlo, ni yo sé hasta que punto he almacenado tantas cosas.

Creo que necesito ayuda.

Realmente no sé como funcionan estas cosas del amor, yo me he dedicado a querer sin medida y ya, aunque se supone hay reglas, parámetros, medidas y todos esos número aburridos. Bueno, no soy así.

Por mucho tiempo no supe si yo era una persona buena o mala, alguien que merecía la pena o solo alguien ocupando espacio en el mundo. Ahora creo que puedo verme a mí más claramente.

Soy buena. No soy la mejor, ni la más pura, ni la que hará alguna cosa digna de mención... pero soy buena. Y de verdad que lo detesto.

A veces me gustaría tener más orgullo, más agallas, más valor. Soy frágil, débil, tonta, insegura e indecisa. No soy la chica fuerte que finjo ser y no soy capaz de llevar el peso de todo. Me duelen los hombros, mi espalda se dobla y mis ojos lloran. Estoy cansada.

Amar... amar es hermoso, creo que es lo más lindo que tenemos como humanos: la capacidad de amar y ser amados, de entregarse, de ser la mezcla perfecta de la imperfección... es un don que se ha perdido, es un regalo que ya pocos usan, es una virtud que solo algunos desarrollan y una emoción que casi nadie conoce en su totalidad. Pero es divino.

¿Hasta que punto es bueno amar? ¿Cuándo hay que cuestionarse lo que nos han enseñado sobre el amor? ¿Cuándo hay que arriesgarse y cuándo hay que refugiarse? ¿Quién puede saberlo? ¿Cómo es posible amar tanto o no amar en absoluto?

Ahora mismo son preguntas que me dan vueltas, mi mente pesa, mi corazón llora y mi alma sufre. Quiero respuestas, quiero claridad, quiero estar bien...

No estoy segura de porque planteo mis inseguridades aquí... solo sé que esta noche dormiré con un poco menos de ese peso que me agobia.


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Atte: Tachy.

martes, 18 de julio de 2017

Duele

Duele.

A veces no hay mucho que decir ni mucho que pensar, solo duele y ya.

A veces ese motivo por el cuál sientes un vacío en el pecho, por el cuál sientes que algo te desgarra desde dentro y por el cuál tu pobre alma grita y sufre es tan, pero tan doloroso, que no tienes nada más para expresarlo. Duele y punto.

Duele pensar.
Duele recordar.
Duele perder.
Duele callar.
Duele saber que es tu culpa.

Duele, duele, duele.

Porque está vida duele. Porque nunca dejará de doler. Porque aprender a vivir con el dolor no es fácil. Porque dolerá...

Hasta que un día no lo haga más. Hasta que un día el dolor seguirá estando presente pero podrás levantarte y tenerlo allí sin que te afecte.
No se irá, no desaparecerá, no será rápido ni sencillo... pero eventualmente sucede.

Normalmente terminó mis escritos con esperanza, con motivación, con un poco fe y pido porque los demás la tengan aunque yo no... pero hoy no.

Hoy solo quiero decir que me duele. Que el dolor de he aprendido a soportar y a guardar dentro de mí sale a veces y me destruye. Me duele el alma, me duele como no se pueden imaginar y solo quiero llorar hasta secarme y no volver a hacerlo nunca más. Quiero que esto terminé, quiero que el dolor se apagué y aunque sé que aún me falta mucho, hoy estoy cansada de que me duela cada parte de mi ser. Quiero que se detenga y quiero que desaparezca ese enorme agujero que lleva mi alma cada día.

Duele y estoy cansada de que duela.


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Atte: Tachy.

lunes, 1 de mayo de 2017

Etapas

Existe una etapa de la vida llamada decepción.

Es esa etapa donde las cosas que hemos hecho, tanto buenas como malas, nuestra vida, hábitos, costumbres, no nos llenan. Donde nos decepcionamos de lo que somos, de lo que tenemos y no nos sentimos completos con nada, ni con nadie, ni siquiera con nosotros mismos.
Quisiéramos poder cambiar algo pero al mismo tiempo no sabemos qué es ese algo. Te hartas de todo.
De la vida, de ser quién eres (o quién no eres), de intentar y fallar, de conseguir resultados a medias o totalmente nulos, de poner de tu parte en todo y no sentir algo a cambio, de ser bueno, de ser fuerte, de aguantar. Sencillamente te hartas de haber tomado las decisiones que te llevaron a estar así.

Y te decepcionas de ti.

Es un sentimiento muy difícil de explicar, el sentirte tan falto de ti. Pero sé que lo conocen, sé que todos han pasado por esa desazón.

Sin embargo, aunque todos sepamos que se siente, creo que hay una etapa crucial en la vida de cada persona, un momento donde esa decepción hará que todo cambie y dependerá de cada persona, tomar ese cambio como algo bueno o como algo malo. La etapa en sí, el punto de quiebra, es donde se te viene todo encima, en un sentido casi literal de la palabra. Es donde decides si renuncias a todo o si sigues con la fuerza que logres reunir.

El punto de quiebra, suele ser donde muchas personas renuncian a sus sueños y se conforman con cosas miserables, con amistades que no sirven más que para ratos, relaciones monótonas, trabajos mediocres, con vidas vacías.
Esto se da porque en ese momento no sientes que la vida tenga mucho más que ofrecer, que es todo lo que vas a conseguir de ti mismo, que no hay más camino que esa miseria.

A muchas personas se les olvida que la siguiente etapa después de la decepción es la aceptación.

Aprender a vivir con lo difícil, seguir luchando aunque parezca imposible, que hay más de lo que podemos pensar, que aún el mundo tiene mucho más que ofrecernos.
Que aún hay esperanza.

No debemos olvidarnos de eso. No debemos dejarnos llevar por esa etapa. Es importante vivirla y aprender de ella, pero no estancarse. No debemos perder la esperanza en nosotros, ni olvidarnos de que somos capaces de cualquier cosa que nos propongamos, siempre y cuando peleemos por lo que queremos.

Y aún más importante, no debemos perder la fe.


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Atte: 
Con esperanza en mí y en este mundo,
Tachy.

lunes, 27 de febrero de 2017

Ellos también pierden

Hoy me he dado cuenta de algo muy importante. Bueno, llevo pensando en esto varios días, pero hoy finalmente llegue a una conclusión:

Ellos también pierden.

Bien, procederé a explicar, ya que obviamente eso no aclara nada.

Una parte fundamental de la vida es entablar relaciones de todo tipo: familiares, laborales, de amistad, amorosas, pasajeras, etc. Y aunque sea una actividad que se realiza a diario al convivir con las demás personas, solo unas cuantas de estas, son realmente importantes para nosotros. Como los miembros más cercanos de tu familia, tus mejores amigos, tu pareja actual o quien sea por quien sientas un aprecio superior.

Para que estas personas sean importantes, suelen pasar por un proceso, ya sea de tiempo o de acciones o ambos. Voy a dejar fuera los casos familiares pues son los más evidentes y comunes. Pero si no enfocamos en un amigo o una pareja, es diferente. Usualmente un amigo se hace a través del tiempo y las cosas que se comparten mutuamente hasta que decides que es una persona en la que puedes confiar. Y con una pareja, pones a prueba a esa persona hasta que demuestra que puedes darle el tiempo.

Y así poco a poco tu vida se llena de personas que valoras. Ustedes lo saben, todos hemos hecho esto.

Quiero centrarme en cuando estas relaciones cercanas a nuestras vidas, se terminan.

Resulta que cuando alguien es muy cercano a ti y por diferencias se termina esa amistad o relación, son golpes duros. Y hay muchos puntos de vista para este tipo de situaciones.

Puede ser que se termino porque la otra persona te fallo de alguna manera o cometió una falta que te ofendió y decidiste cortar sanamente, pero cortar. También puede ser tu fallaste en algo (sea mínimo, máximo, con intención o sin intención) y esa persona decidió cortar sanamente. También es muy probable que ninguna situación termine sanamente, también puede ser algo cruel e hiriente por cualquiera de las dos partes.

Existen muchas probabilidades y los motivos o razones son infinitos.

Pero de cualquier manera, hay algo que, sea cual sea la situación, siempre va a suceder, sea tarde, temprano, consciente o inconscientemente, vas a sentir.

Y es el dolor o vacío cuando nos damos cuenta que esa persona con la que compartimos tanto, ya no está, que lo que había no existe y que tal vez nunca vuelvas a tenerlo de nuevo o que jamás volverás a sentir eso con alguien más. Y esa es la peor parte.

Cuando llegamos a esta fase, miles de cosas pasan por nuestra mente, recuerdos, deseos, tristezas y buscamos una manera de explicarlo, quizá incluso de culparnos o de aferrarnos a lo que queda de lo que algún día fue, porque es difícil desprenderse de algo que ya hacia parte de ti. Y te duele y quieres romperte, llorar, gritar, enloquecer y solo piensas y piensas en lo que perdiste, sea o no tu culpa, sea por la razón que sea, porque duele.

Pero ellos también pierden.

Sí, quizá en este momento estas tan roto que solo puedes pensar en lo que perdiste, o quizá puedes estar tan enojado que no quieres ni escuchar del tema, quizá estás tan resentido que solo buscas descargarte con alguien más, quizá estas siendo indiferente porque te es más fácil... pero dolerá. Y a esa persona también le sucederá, también le dolerá, porque no se pueden olvidar una amistad o una relación que fueron importantes tan rápido o fácil, lo más probable es que jamás lo olvides.

Así que cuando llegues a la etapa de realización, donde ya pasaste por todas las demás etapas y te des cuenta que ellos también perdieron todo lo bonito que tenían, sea por la razón que sea, te darás cuenta vales mucho más, que aunque esa relación fue importante para ti, debes ser fuerte y seguir adelante.

Seguir sonriendo.

Y entonces, si era algo real lo que existía, la vida se encargará de reunir esa amistad o relación de nuevo. Y si no... recuerda que la vida pone y quita por algo.

Las cosas suceden por algo y si perdiste a alguien importante, fue para aprender una lección.

Y solo sigue.


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Atte:
Con muchos ánimos de seguir,
Tachy.

jueves, 23 de febrero de 2017

Difícil

Creo que una de las cosas más difíciles en la vida es tratar de complacer a todos, tratar de ser tan bueno que dejas de ser tú.

Y digo que es una de la más difíciles porque es algo que se hace con la mejor de las intenciones pero que te puede afectar a ti y tratar de llevar ambas cosas no es sencillo.

Yo soy una persona que deja todo de sí misma porque las personas a mi alrededor estén felices, para que estén satisfechos y no se decepcionen de mí y a consecuencia de ser así, me he ganado varios sermones de como debo pensar más en mí misma y no poner al mundo entero antes que a mí, sermones que he valorado y apreciado, pero que me cuestan llevar a cabo.

Lo curioso es cuando lo haces.
Allí es donde te das cuenta quienes están contigo.

Resulta que en mi vaga experiencia, las pocas veces que he sido egoísta y he tomado decisiones por mí y para mí, las mismas personas que me dieron este consejo, fueron los primeros en señalarme de ser una mala persona. ¿Entonces porque me decían esos consejos como si de verdad les importara que yo me valorara si cuando los tome, me dieron la espalda?

Aún no descubro si fue porque era lo que yo tenía que oír en mi momento y ellos lo dijeron para hacerme sentir mejor o sencillamente lo decían porque sabían que me cuesta ser así y para su propio beneficio, me preferían sumisa usando la ley de la inversa.

Tal vez ambas o tal vez hay otra posibilidad...
Es probable que jamás lo sepa.

El punto es que esta clase de cosas hace también que sea muy difícil tratar de ser tu mismo y hacer las cosas bien por los demás.

¿Cómo es posible que dos cosas que son buenas no puedan llevarse bien? ¿O es que yo no he desarrollado la técnica? ¿O será porque son en diferente ámbitos?

No lo sé, no lo entiendo.

Me gustaría que fuera un poco menos difícil, porque a veces cansa y quieres solo rendirte...
Pero siempre hay que seguir.

Bueno o malo, hay que seguir, es mi propio consejo y debo seguirlo.


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Atte: Tachy.

viernes, 20 de enero de 2017

Cambios

Esta vida no deja de sorprenderme, creo que jamás dejará de hacerlo.
Es algo increíble como es solo cuestión de minutos para que todo cambie y tengas que enfrentarte a una nueva situación que no esperabas.
Ahora entiendo cuando me decían que debía estar preparada para todo.

Estos cambios bruscos en nuestra vida son por algo y aunque sea difícil tenemos que saber llevarlos, porque siempre van a pasar. Y generalmente son cambios que te desestabilizan mentalmente y eso vuelve todo mucho más complicado, levantarse de eso no va a ser fácil. Pero hay que hacerlo.

Los cambios siempre son por algo, todas las cosas pasan por algo y generalmente ese algo quiere dejarnos una lección.

Creo firmemente en el destino. Pienso que ya todo esta escrito y las cosas que pasan, estaban ya dichas, solo que nosotros tomamos las decisiones de como van a pasar... pero al final, así es como debían ser. Entonces cada mínima cosa, desde si decidiste desayunar antes de salir aunque ibas tarde o agacharte a amarrarte los cordones a dejar ir a alguien de tu vida o comenzar un nuevo proyecto, hacen que todo sea una gran tela que poco a poco va entretejiéndose para llegar a un solo resultado. Y por eso cada cosa debemos aceptarla y aprender.

Hay que aprender de lo malo, de las pésimas decisiones que tomamos, hay que disfrutar los buenos momentos, hay que hacer que las cosas pasen pero que valgan la pena, no sentir arrepentimientos ni culpas por nada, tomar todo como parte de tu vida y seguir.

La vida es una aventura preciosa con subidas y bajadas que nos enseñan... y depende de nosotros tomar eso y disfrutarla aún más... o ser pesimistas y dejarse arrastrar.

Pero sinceramente, les digo que vale la pena disfrutarla al máximo.

Y quiero dejar un consejo que para mí es muy valioso:
A veces las personas te van a herir, incluso aquellas que creíste que jamás lo harían. A veces las personas te van a abandonar aún cuando dijeron que jamás se irían. A veces te van a lastimar, te van a destrozar. Y eso también es una lección.
Perdona, no vivas con rencores, eso solo te daña a ti, a nadie más. Disfruta, deja atrás lo malo y no te niegues a dar oportunidades a las personas que te las piden de sincero corazón.

Nunca dejes de ser bueno porque alguien fue malo contigo. Sé mejor, sé fuerte, sé valiente.

Pide perdón y perdona.


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Atte: Tachy.