Entender que la vida que tenemos es tan frágil que podría acabar en cualquier momento es la capacidad que se adquiere cuando intentas terminarla por tu cuenta.
Las personas que nunca se han sentido lo suficientemente presionados, no son capaces de contemplar la idea de considerar algo como el suicidio. Incluso pueden pensar que es absurdo que alguien lo intente. ¿Qué puede llevar a alguien a algo tan triste y atroz como acabar con su vida? ¿Qué puede hacer que una persona piense que no vale la pena seguir intentandolo?
Yo en lo personal, siempre he pensado que no importa que tan difícil sea una situación, siempre habrá maneras de solucionarlo sin dañar a nadie, ni a sí mismo. Siempre he sido una persona llena de valores y principios, siempre de acuerdo con todas las buenas opciones de la vida. Siempre.
Pero pasa que últimamente he tenido que tomar decisiones que no van de acuerdo con lo que siempre he creído. Y eso te cambia. Te marca. Y luego de eso, es muy difícil volver a sentirse como antes. Volver a creer que hay otras opciones.
Y hace poco tuve en mis manos la posibilidad de tomar una mala decisión. Otra mala decisión. Por dos minutos en mi vida, de desdicha y arrepentimiento por todos mis errores y sus consecuencias, considere seriamente ponerle fin a todo, acabar con el dolor, apartarme del camino de todas las personas a las que les he hecho daño, poder estar tranquila finalmente...
Y aunque pude hacerlo, aunque quise hacerlo, aunque ya no tenía nada que perder... no lo hice. Y honestamente, no tengo un porqué. Solo me levante del suelo, me seque las lágrimas y luego solo seguí.
Y nada ha cambiado. Las cosas siguen igual. La vida aún no me ha mandado ninguna señal de que tome la decisión correcta, todo sigue exactamente igual... quizá peor.
Sin embargo escribo esto porque es la primera vez en bastante tiempo que no hago una estupidez. Y aunque ya mi vida es bastante desastrosa... quizá terminarla no es la solución. Sin importar todos los motivos que tenga para hacerlo, sin importar que tanto piense que ya no hay nada por lo cuál luchar... debo ser fiel a lo que siempre he creído. No puedo seguir cometiendo los mismos errores, uno tras otro.
Además, alguien me recordó que cuando tome una de estás malas decisiones hice una promesa... una promesa de que iba a hacer valer el resto de mi vida por haber tomado ese camino, esa opción. Y también tengo que hacer valer mi palabra y más si es conmigo misma.
Tengo que empezar a tomar mejores decisiones, así no haya motivos para hacerlo.
Y está nota es unicamente para recordarme a mí misma que aún puedo luchar por mí, que aún puedo cumplir con mis metas... aunque cueste, aunque ya haya tomado malas decisiones, aunque la vida no sea fácil. Aún se puede luchar.
.
Atte:
No muy segura, decepcionada y solo un poco triste,
Tachy.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario