Existen curas en la vida que son tan simples que no sabes como acaban sanándote el alma.
Ver un grupo de amigos jugar y compartir.
Reírte con tu primo.
Un abrazo de tu abuela.
Una llamada de aliento de tu papá.
Quizá no tienen efecto inmediato o definitivo.
Pero son curas.
Y así, poco a poco se sana.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario