En las historias que nos cuentan las películas, los libros, las novelas y series, solemos encontrar que el personaje principal siempre cuenta con características especiales, a veces extraordinarias, sobre las cuales suele girar la historia que vamos a ver a partir de ese momento.
Realmente lo entiendo, todos llegamos a esta clase de entretenimiento buscando ese enganche con la fantasía de la vida perfecta de alguien más.Sin embargo, la gran mayoría de personas no somos personajes perfectos, pero sí somos los protagonistas de nuestras vidas.
Hemos crecido en una sociedad que nos inculca desde que nacemos la idea de "ser alguien".
Me pregunto seriamente si la persona que dijo esta frase por primera vez era siquiera humana. Somos alguien, somos nosotros mismos. Siempre lo hemos sido y siempre los seremos.
Pero esa no es la cuestión que quiero debatir hoy. Hoy quiero hablar de cómo somos arrastrados por las ideas socialmente aceptadas de lo que es ser una persona.
No somos excepcionales, no tenemos poderes especiales, no somos enviados para una misión de cualquier naturaleza ni mucho menos somos seres mágicos extraordinarios con vidas más allá de la comprensión. Somos humanos. Y eso nos hace terriblemente idiotas.
Nos encontramos en una búsqueda desesperada de lo que consideramos perfección: la pareja perfecta, la carrera perfecta, el trabajo perfecto, la casa perfecta, la vida perfecta.
Nos forzamos a cumplir con estándares impuestos por la sociedad solo para sentir que hemos cumplido con nuestro cometido en este mundo.
Sé que muchos de ustedes terminan de ver estas historias ficticias que he mencionado y se les queda un sentimiento de tener que cambiar su vida de tantas formas para lograr cumplir con esos estándares y sentirse tan realizados como las personas en la historias que acabas de ver. ¿Cuánto tiempo te dura ese sentimiento? ¿Un mes? ¿Una semana? ¿Un día? ¿Horas? ¿Cinco minutos?
Y luego vuelves a la misma rutina que mantienes siempre, sin realmente cambiar nada.
O quizá sí. Quizá sí que lo intentaste, pero no funcionó y al final se te olvida o lo dejas pasar y regresas a lo que siempre es eficaz.
¿Sabes qué es lo que pasa ahí? Entraron a tu cabeza.
Por el tiempo que fuera, lograron entrar e implantar la idea de que debías ser mejor. Y realmente no quiero decir que esto sea malo, al contrario, considero que es genial cuando logras poner en perspectiva un mensaje externo para tu propia vida y crecimiento personal.
Solo quiero saber... ¿Realmente llego a ti porque fuiste capaz de hacer este proceso de análisis y superación? ¿O simplemente quisiste una vida igual de perfecta por un rato?
Debo decir que me ha pasado demasiadas veces. Demasiadas veces he querido tener esa vida perfecta que veo reflejada en las películas, en los libros, en mis historias favoritas, en mis ídolos.
Y sí, llegó a intentar cambiar aspectos de mi vida por conseguirlo. ¿Saben qué? No recuerdo la primera vez que funcionara.
Porque esa clase de vida jamás la vas a conseguir por inspirarte un rato. Porque no podemos ser los protagonistas de una historia perfectamente establecida por un guión, con su trama, giros y desenlaces.
Somos los protagonistas de nuestras vidas. Y no, nuestras vidas no vienen escritas por un guionista buscando un propósito, ni dirigidas por alguien que busca que se vean siempre los mejores momentos y mucho menos producida por un magnate buscando impactar en un público.
Nuestras vidas son un sinfín de sucesos, experiencias, momentos, personas, lugares, espacios y tiempos a los cuales no podemos ponerles un orden o tratar de impactar a nadie más que nosotros mismos.
Somos los dueños de nuestros propios desastres, de nuestros temores, de nuestras alegrías y tristezas, de nuestros sueños y metas, de nuestros propósitos y logros. Y nada de eso depende de nada más que nosotros.
Y eso está bien. Está bien no saber que estamos haciendo y aún así seguirlo haciendo. No le debemos nada a nadie, ni nuestros logros ni nuestros fracasos. Está bien no tener la vida perfecta, está bien no ser un héroe, está bien no tener a nadie a quién salvar.
Poder ver una película como lo que es (entretenimiento) y no tomárselo personal de ninguna forma puede llegar a ser desafiante. La sociedad nos ha programado para buscar identificarnos con otros todo el tiempo, para compararnos y buscar ser más de lo que somos. Está tan establecido y aceptado que solo notarlo es difícil. Debemos aprender a verlo y pasar por encima de eso.
Ser nosotros mismos, sin aspirar a nada más que lo que nos haga felices, es más que suficiente.
Recuérdalo.
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Atte: Tachy.
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