Cuando ya no hay nada que hacer, cuando todo ha sido dicho y hecho, cuando ya no hay nada pendiente ni expectativas por cumplir, cuando te quedas ahí contemplando todo lo que fue y lo que ya nunca será... en ese momento, ¿Cómo es que duele tanto?
¿Cómo es que aún se siente un nudo en la garganta pero ya no tienes palabras? ¿Cómo es que aún duele el pecho pero ya no tienes nada que lo presione? ¿Cómo es que puedes sentir que te ahogas pero respiras igualmente?
Estoy aprendiendo que hay cosas que nunca voy a entender.
Lo cierto es que esa idea no me gusta, me frustra mucho la idea de no comprender algo, me hace sentir tonta.
Sin embargo, nunca voy a entender porque algunas personas hacen lo que hacen.
A veces, ni siquiera entiendo porqué yo misma hago muchas cosas, así que supongo que no puedo esperar mucho de nadie.
Recuerdo pensar, hace muchos años, que cuando uno llegaba a cierta edad ya debías saber un montón de cosas y eso significaba que estabas preparado para la vida.
Ahora que he crecido, me sigue sorprendiendo cada que la vida encuentra nuevas formas de enseñarme que no estoy lista.
El orgullo ha sido mi pecado. Siempre he creído estar por encima de las lecciones, de la vida misma.
Supongo que eso es lo que me hace una verdadera tonta.
Estoy aprendiendo que tengo demasiado por aprender.
Que aún habiendo vivido muchas situaciones difíciles, no tengo la certeza de saber cómo lidiar con la siguiente.
Que puedo cometer errores en situaciones que pensé que tenía controladas.
Que no siempre tengo la razón ni el control y eso no significa que algo vaya a salir mal.
Que no debo entenderlo todo para aceptarlo. Tú me enseñaste eso.
Sé que soy una persona orgullosa, obstinada y necia. No soy perfecta y estoy lejos de serlo, soy humana y cometo errores. Y definitivamente cometí muchos que me llevaron a dónde estoy ahora.
No quiero caer en repetir el arrepentimiento pero tampoco quiero que solo se hable de lecciones.
Hay todo un espectro de sentimientos, razonamientos, emociones y lógicas que es mucho más complejo que solo arrepentirse y llorar, o aprender y superar.
La vida nunca ha sido blanco y negro. Hay una gama de grises demasiado amplia. Y cada día tiene un tono diferente.
Hay días que agradezco todo lo que pasó y veo la situación con aprecio. Hay días que no puedo parar de llorar por el dolor y los recuerdos que me sobrecogen. Hay días que entiendo que me equivoqué y aún así me siento tranquila de saber que hice todo lo mejor que pude. Hay días de ira y frustración, de querer gritar de puro enojo conmigo misma. Hay días en los que tan solo te extraño y el vacío que dejaste en mi vida me traga desde dentro. Hay días en los que me siento valiente y tonta y quiero salir corriendo a abrazarte.
Todo sucede al mismo tiempo, ninguno de esos estados es mejor o peor que el otro. Todos coexisten dentro mío y todos me recuerdan constantemente a ti.
Trato de aprender a vivir sin ti. Trato de entender que ya no estás. Trato de que eso esté bien.
Lo intento, lo intento de verdad.
A veces soy fuerte, a veces me derrumbo.
No sé si al final voy a poder lograrlo.
Mi única realidad absoluta es lo mucho que me haces falta y lo mucho que te amo.
Atte, completamente tuya y tratando de vivir sin ti,
Tachy.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario